El aire frío de la brisa matutina hizo que Fedde se revolviera. Se abría quedado dormido con la ventana abierta. Entornó los ojos pero no vio su cuarto, si no una pared de madera a menos de 20 centímetros de su nariz. No había sido un sueño, de verdad había viajado en el tiempo, y ahora estaba allí, en un carruaje de madera que todavía no sabía como se desplazaba sin animales de carga. Con esa gente extraña a la que no conocía de nada. Y encima tendría que compartir su cuarto con otros tres hombres, que por cierto el que dormía en la litera de arriba hablaba dormido, y además muy exageradamente. Todo le iba mal.
Estuvo unos minutos quieto, solamente mirando el somier de la cama de arriba como si fuese interesante. Fuera podía escuchar como hablaban sus nuevos compañeros. ¿Qué hora era? Si tuviese su reloj lo sabría, no solo eso, ya se habría marchado de ese sitio.
-¡Tú! -escuchó exclamar desde la puerta. Allí estaba el hombre rubio, ya vestido pero sin su trenza echa, mirándolo fríamente. -¿Piensa el señorito dormir mucho más?
-¿Eh?… No… -intentó contestar el albino.
-Pues levántate. Hay mucho que hacer. -ordenó dando un sonoro portazo al salir. Parecía muy enfadado.
Fedde se vistió con lo que llevaba puesto la tarde anterior. Aunque destacaba entre la de los demás, no tenía más ropa. Al salir vio como Up corría de un lado a otro llevando lo que parecían unas tablas de madera, estaba muy ocupado. Danielle y Elyan estaban sentados en una mesa llena de folios y lápices. Sería mejor acercarse a ellos, por lo menos habían sido simpáticos con él.
-Bu… Buenos días. -saludo tímidamente.
-Buenos días, ¿qué tal has dormido, Federick? -preguntó la chica sonriente. Elyan tenía la frente apoyada en la mesa y sus rizos se esparcían alrededor.
-Bien… ¿Qué hacéis? -volvió a hablar sentándose al lado de la castaña pero sin quitar los ojos del chico que no decía nada.
-Trabajo… -es le oyó musitar.
-El pobre no ha dormido nada. -explicó Danielle.
-Ni un poco… -dijo levantando la cabeza dejando que Fedde viese las enormes ojeras que rodeaban sus ojos negros, esto junto a su pelo despeinado le daba un aire de muerto viviente.
-Valla aspecto…
-Lo sé… Y lo peor es que no he avanzado nada…
-Pero, mira el lado positivo, ahora somos uno más. -intentó consolarle la chica.
-Pero sigo igual… Y no puedo darle a Federick un papel grande, es su primera obra…
-¿En que trabaja?
-El es el guionista, tiene que adaptar las obras que representamos al mínimo posible de personajes.
-Debe de ser muy difícil. -comentó Fedde.
-Solo míralo, cuando le dan una obra no duerme casi hasta adaptarla. Aquí todos hacemos dos trabajos, yo me encargo del vestuario y atrezzo. Up, construye el escenario y Mikel es el director y encargado de las luces y música.
-¿Y yo que puedo hacer?
-No sé. Pero tranquilo, se nos ocurrirá algo.
-Más le vale. -dijo Mikel desde otra mesa en la que tomaba café.
-¡Que borde eres, Mikel! -chilló Danielle.
-No le gusto ni un poco. -puntualizó Fedde.
-No le hagas ni caso es así con todo el mundo, ya se acostumbrará a que tiene otro compañero. Hasta aguantará que hagas bromas con él. -Danielle se levantó de su silla mirando hacia donde estaba Up. -¡Up! ¡¿Qué es Mikel?!
-¡El tío más duro del mundo! -contestó riéndose este.
-¡Porque Mikel es tan duro que no salta!
-¡Empuja la tierra hacia abajo! -y tras esa tontería ambos se echaron a reír.
-Valla par de bobos. -murmuró el rubio.
-Siempre hacemos esa broma con él. Al principio se molestaba pero ya pasa de nosotros. A base de repetirla miles de miles de veces.
-¿Y que obra vamos a hacer? -preguntó el albino intentando parecer interesado.
-Una que se titula El sí. Va de una chica a la que comprometen con un hombre muy mayor para ella. -comentó Elyan.
-Creo que la conozco, al menos un poco.
-Y estos son los trajes que he pensado hacer. -habló la chica enseñándole sus folios llenos de trazos y colores.
-Valla son muy bonitos, dibujas muy bien.
-No. Solo se me da bien los vestidos para paisajes y personas soy un desastre. Además como y los hago con que yo me entienda vale. -confesó riendo la joven.
-¡Dani! -exclamó Up desde el otro lado. -Ven, tengo lo que me pediste para el atrezzo.
-Voy. Bueno, chicos me voy a poner con el trabajo. Y Federick luego te tengo que tomar unas medidas, ¿vale? -y dicho eso y guiñándole un ojo al chico se marchó.
-Va… vale… -finalizó notando como se ponía algo colorado. Luego miró al chico del pelo verdoso. -Elyan… ¿Te has quedado dormido? -Elyan no contestaba. -Creo que si…
Fedde se sentía muy perdido, aun no creía que fuese todo verdad. Y no solo eso, allí sentado sin hacer nada se aburría. Le gustaría hacer algo como los demás, o entretenerse de algún modo. Miró los folios blancos junto a los dibujos de la chica. Sin pensarlo tomó uno y con un lápiz que encontró también en la mesa comenzó a dibujar. Al albino siempre le había apasionado el arte, sobretodo la pintura, de hecho antes de su “viaje” estudiaba bellas artes en la universidad. Y dibujaba bien, era algo de lo que se sentía muy orgulloso. Movía ágilmente el grafito por el papel creando las formas que el quería tal y como las veía en su mente. Pero había perdido a su principal musa, no podía evitar acordarse de ella, de su exnovia. Pero tendría que esforzarse un poco para olvidarla, y un viaje del tiempo era algo idóneo… ¿Cómo iba a volver? Necesitaba volver. Era su problema primordial en ese momento, tenía que despertarse de aquel sueño, porque aquello era un sueño. A lo mejor estaba en coma… ¡o muerto! ¡¿Y si estaba muerto?! ¡Eso no era más descabellado que un viaje en el tiempo!
Un sonoro portazo llamó su atención. Sur, la bruja, había salido de su carruaje abriendo la puerta de par en par llamando la atención de todos, incluso de Elyan que estaba dormido. Fedde dobló el folio y lo guardó rápidamente en uno de sus bolsillos para que no lo viese nadie.
-Preparaos, chicos. -habló la mujer con tono de superioridad.
-¿Son los militares otra vez? -preguntó Danielle sacando de un hábil movimiento su tablero de ajedrez.
-¡Hay que ver que pelmazos son! -sentencio Up.
-No, son bandidos. No serán gran problema. Y no deben de ser muy listos para atacar de día. Pero seguid con lo que estabais haciendo, que no sospechen.
Fedde no sabía muy bien lo que estaba pasando. ¿Les iban a atacar y estaban tan tranquilos? Claro que Sur ya sabía lo que iba a ocurrir, aquello era muy confuso mirara como lo mirara. Y por no mirar donde debía un hombre lo atrapó por detrás.
-¡Ah! -fue lo único que consiguió exclamar cuando notó que alguien le sujetaba los brazos a la espalda y colocaba una navaja pegada a su cuello.
-¡Fedde! -exclamó Elyan intentando que los demás se percatasen de lo ocurrido. Todos se giraron en la dirección de las exclamaciones de su compañeros.
-¡Si dais un paso más, rajo a la chica! -bramó el bandido que ocupaba más del triple que Fedde.
“¿Chica?” Fue lo que pensó el albino más que en el peligro que corría. Mientra que alrededor del grupo aparecían más hombres con el mismo aspecto de rudos que el que tenía preso al Fedde. Como mandaban los actores no se movieron ni medio centímetro, pero se les veía tan preparados que Fedde estaba seguro de que le salvarían.
-Jefe la otra chica también es muy linda. Deberíamos de llevárnosla. -habló uno de ellos situado detrás de Danielle.
-¡A mi no me vais a llevar a ningún lado! ¡Y a Fedde tampoco! -exclamó la aludida en tono enfadado perdiendo los nervios. Rápidamente sacó de su bolsa un par de peones y lo colocó en el tablero que sostenía con la mano izquierda. De inmediato aparecieron dos pequeños, que a la chica le llegaban por la cintura soldados metálicos con grandes cascos y puñales.
-¡Dije que no os movieseis!
Fedde notó el frío metal en su cuello y como le hacía un ligero corte en la base de la barbilla. Pero ni un segundo después un sonoro disparo le sobresaltó, el hombre se retorcía en el suelo con el hombro ensangrentado y el estaba libre. A unos diez metros Mikel sostenía un arma de fuego con la que había disparado. Pero aquel rescate fue también el desencadenante del ataque de todos esos hombres de aspecto peligroso. Fedde estaba asustado, y no lo negaría, nunca le habían gustado las peleas, y menos cuando el que te quiere agredir tiene una navaja.
En menos de un segundo ya no sabía que pasaba solo veía a los bandidos intentando atacar a la compañía. Pero casi no tenían nada que hacer contra ellos. Los pequeños soldados de Danielle luchaban mano a mano con los asaltadores mientras que ella solo movía las piezas por el tablero manejándolos. Al atacar a Up sufrían inexplicables cortes sin que el pelirrojo llegase a rozarles. Todo el que se acercaba al aparentemente inofensivo Elyan recibía una fuerte patada. Y a Mikel ni si quiera podían acercarse. Pero aun así no se rendían por mucho que acabasen magullados a manos de unos actores. En ese momento se sintió un tanto inútil ya que no podía hacer otra cosa que intentar esquivarlos y a veces ser salvado por sus compañeros.
Y como era previsible volvieron a atraparlo. Esta vez amarrándole por los tobillos haciéndolo caer al suelo. Y estuvo apunto de apuñalarlo pero Fedde consiguió evitarlo en el último momento agarrando con todas sus fuerzas el brazo del hombre, sabía que no aguantaría mucho en esa situación.
-¡Federick! -gritó Elyan mientras se zafaba de otro hombre con una simple patada. -¡Coge un palo o algo!
-¿Un palo o algo? -Habló el albino para si mismo girando la cara para mirar a su alrededor. A menos de dos metros estaban las maderas que Up y Danielle usaban para el atrezzo. -¿Eso servirá?
Lo más rápido que pudo intentando que no le clavasen nada agarró lo que parecía una escoba. Con la que solo pudo dar un golpe en la cabeza de su agresor pero que sirvió para escapar de él. Aunque poco más pudo usarla ya que solo un para de minutos después sus compañeros habían conseguido ahuyentar a la banda sin problemas y solo él estaba herido. Eso sí el campamento había quedado destrozado.
-Menudo desastre. -habló Up con las manos en jarra.
-Ni que lo digas va a costar mucho arreglarlo. Esta gente es una verdadera molestia. -siguió Danielle.
-¿He? -se preguntó Fedde. -¿Hemos estado apunto de morir y solo pensáis en lo que va haber que limpiar?
-No. -rectificó Mikel -Dirás que tú has estado apunto de morir, nosotros no hemos tenido ningún problema.
-Por… por cierto, Federick. -intentó decir Elyan. -Tendríamos que curar eso.
Fedde se miró la sudadera. Estaba llena de sangre que había salido de la herida de su barbilla, se había hasta olvidado de que la tenía.
-Sa… Sa… Sa… ¡Sangre! -gritó el albino alarmado.
-¡Tranquilo! No es grave. -Intentó calmar la chica al ver que el joven estaba apunto de desmayarse por la noticia.
-¡Odio la sangre!
-Ya, no hace falta que lo jures. Voy a por el botiquín de emergencias. -rió el pelirrojo uniendo el dicho con el hecho.
-Anda deja que lo vea. Yo te curo. -continuó ella acercándose a el chico. -Es solo un arañazo, no es profundo. No te preocupes.
-Pero estoy sangrando mucho.
-No, ya se ha cortado la hemorragia. Eso sí es una pena lo de tu ropa, con lo mal que sale la sangre. -comentó el chico de los rizos.
-Mikel puede dejarte algo. Más o menos tenéis la misma talla.
-¿Yo no voy a dejarle nada?
-Vamos… Algo que no uses. Se supone que eres su compañero. Por favor… -pidió Danielle poniendo cara de niña buena.
-Miraré en mi armario, pero no garantizo nada.
-Gracias. -dijo Fedde algo avergonzado.
-Ya he traído las cosas. -anunció Up acercándose al herido.
-Muy bien. A ver ese corte.
-Voy a empezar a recoger. -comentó Elyan cuando encontró un papel doblado en el suelo cerca de donde estaban. -¿Qué es esto? -lo desplegó y se encontró con un retrato echo a lápiz de la castaña muy detallista. -¡Hala! ¡Mirad que dibujo!
-A ver. -pidió ella.
-¿Qué es? -preguntó Up.
-¡Soy yo! ¡Que bonito! ¿Lo has hecho tú Federick?
-He… esto… sí… -contestó muy avergonzado por que lo hubiesen visto.
-Dibujas muy bien. ¿Eres un artista?
-No… solo un estudiante… -confesó.
-Pues se te da de lujo.
-¡Oye! -exclamó Up. -¿Y por qué Fedde no se encarga de dibujar los carteles de las obras?
-¡Buena idea! Seguro que con un dibujo bonito conseguimos más publico que solo con un papel con la información.
-Pero… no se si…
-¡¿No sabes qué?! -lo harás estupendamente.
A los chicos se les veía tan entusiasmado que Fedde no se atrevió a decirles que no. Por lo menos ya tenía una función en el grupo teatral. Ellos le habían proporcionado todo el material necesario, papales, cuadernos, pinturas. Todo lo que el chico necesitase. Y en cuanto a la ropa, finalmente Mikel accedió a prestarle una larga chaqueta de tela fina y azul eléctrico que le llegaba por las rodillas. Aunque no se le veía muy convencido de hacerlo.
El resto del día lo pasó trabajando en la mesa junto a Elyan y Danielle. Casi se le había olvidado donde estaba, y el ataque que sufrieron esa misma mañana. Pero le asustaba la idea de que pudiese llegar a acostumbrarse a eso un día.
Y mientras. La bruja solo sonreía de manera misteriosa dentro de su aislamiento, sabiendo todo lo que ocurría en ese momento.
domingo, 13 de noviembre de 2011
viernes, 11 de noviembre de 2011
FP: Danielle Abiageal
Nombre: Danielle Abiageal
Apodo; Dani.
Edad: 25 años.
Fecha de nacimiento (En la tierra): 14 de abril.
Altura: 1, 57 m
Peso: 46 Kg
Procedente de: Jaroba.
Raza: Jarobesa.
Ocupación: Actriz en la compañía y encargada del vestuario y atrezo.
Familia: Tras la Segunda Guerra vivió junto a su hermana en la casa de los Millerson pero su hermana murió tras una larga enfermedad por lo que está sola aunque considera a sus amigos como una familia. No quiere casarse pero si le gustaría tener hijos.
Descripción física: Danielle es una joven linda de cara dulce y cuerpo delicado. Puede parecer poca cosa a causa de su tamaño y de lo delgada que está. No tiene casi curvas cosa por la cual está bastante avergonzada. Su piel está suavemente bronceada, su pelo es largo ondulado y de color marrón. Sus ojos son almendrados y también marrones, su nariz es redonda y chata y sus labios son finos.
Personalidad: Es una persona valiente, que no piensa en las consecuencias de sus actos. Odia las injusticias y siempre está dispuesta a hacer cualquier cosa por ayudar a alguien. Suele ir acelerada por el mundo, es muy entusiasta, dulce y alegre. Pero con la gente desconocida es muy desconfiada y puede llegar a ser muy celosa y posesiva con sus amigos.
Arma: Sus piezas de ajedrez.
Médium: Sí, de manipulación.
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