lunes, 5 de septiembre de 2011

Brujos y brujas.

Al igual que los médium existen otras personas capaces de desarrollar diferentes habilidades sobrenaturales. Los brujos. Estos se diferencian bastante de los humanos convencionales, incluso de los médium. Para empezar son mucho menos comunes, ya que es muy difícil que nazca un niño brujo. Son incluso más poderosos que un médium humano, y todos son capaces de desarrollar sus poderes desde niño.

Pero la mayor diferencia es la esperanza de vida, que ronda los 1800 años (900 años equivalen a 50 humanos) además no pueden morir por, daños o enfermedades. El único modo de que un brujo muera es pronunciar su autentico nombre.

Cuando un brujito nace Jen (diosa de Inclán) le asigna un nombre "autentico" luego los padres le ponen uno a su elección como sería lo normal. Si alguien descubre el nombre de un brujo esta es la mayor desgracia que podía ocurrirle. Si alguien exclama la siguiente oración: "Que resuene en las montañas, que se lo lleve el viento, recorre el mar, y húndete en la tierra... Yo te nombro: (NOMBRE REAL)" acabará con la vida de dicho brujo.

Fisiológicamente son idénticos a un humano corriente salvo por el color de pelo. Ellos suelen tener unos cabellos llamativos, verde, rosa, naranja, amarillo... la única que no sigue este rasgo es Sur que lo tiene marrón.

LAS BRUJAS DE INCLÁN.

Jen siempre tiene cuatro brujas a sus ordenes que ayudan a que la supervisión de Inclán sea más sencilla. Estas son las brujas de Jen, aunque ahora sean brujas también pueden ser brujos. Cuando se les otorga este rango obtienen nuevos nombres dependiendo del continente a su cargo. Norte, (Dochama), Este, (Rinzoa); Sur (Nomunau); Oeste (Jaroba) no es necesario que la bruja haya nacido en dicho continente. Pero si que habitan en ellos, en un castillo dispuesto para cada una.

Estas brujas tienen un poder superior a todos los demás, pueden saber lo que les sucede a todos los habitantes de Inclán en cualquier tiempo de la existencia de los mismos. Pero tienen la restricción de no saber lo que les pasará a ellas mismas y a sus homólogas.

Las brujas tienen cada una un símbolo distintivo siendo:

 NORTE
                                                                                                  ESTE            
 SUR
                                                                                                  OESTE










Y Además las brujas de Inclán usan sus conjuros bailando cada una en su símbolo sobre este circulo:


jueves, 1 de septiembre de 2011

2. Compañía teatral Divinas Palabras.

Fedde seguía paralizado desde su posición. No sabía quienes eran sus salvadores, pero desde luego se alegraba de que estuviesen allí. Los soldados estaban tan atónitos como él, ninguno sabía que hacer sin las ordenes de la mujer pelirroja que solo miraba con odio a la otra castaña.

-¡Dejadle en paz! -exclamó la última.
-No te interpongas en esto, señorita. No quiero matar a una jarobesa también, y menos a una médium. -habló la de los cabellos naranjas.
-Va conmigo, tienen la licencia de inmigración. ¿Verdad… Máximo? -improvisó su defensora girando la mirada hacía él.
-Sí… -contestó atónito, sobretodo porque debía de ser verdad que tenía cara de llamarse así. Aunque a su nerviosismo se le sumó el poder ver al fin el rostro de su heroína, que era realmente bonito.
-¿Ves? Somos de una compañía teatral. Viajamos por todo el mundo para animar a la gente en estos tiempos locos y todos tenemos la licencia.
-Así es. -intervino un hombre pelirrojo y de tez bastante oscura al cual se le veía de lejos que era inmigrante.
-Nosotros tampoco somos de Jaroba, vamos con él y tenemos nuestras licencias. -habló otro joven de pelo oscuro y muy rizado mostrando una libreta.
-Compruébalo. -ordenó la militar a uno de sus hombres. El cual se la quitó al moreno de una manera algo brusca.
-Es auténtica. -concluyó este.
-¿Ves? -recriminó la joven de pelo café.
-Por ahora os habéis salvado. Pero que vuestro amigo ande con cuidado. -finalizó la mujer no demasiado convencida. -¡Retiraos!

Sin decir nada el soldado de hierro que acompañaba a la chica agarró a Fedde del brazo para obligarlo a caminar por donde el le indicaba acompañado de la mujer y seguidos por los otros dos extranjeros. Ahora que la miraba bien era una mujer muy joven, tal vez un par de años mayor que él. Tenía los cabellos largos hasta la cintura sin flequillo, adornado con un pañuelo anaranjado. Sus ojos eran también marrones y de forma almendrada. Y su piel estaba ligeramente bronceada. Era de pequeño tamaño y muy delgada, su cuerpo parecía bastante infantil y frágil. Pese a la incómoda situación que se había creado ella miró a Fedde y le dedicó una sonrisa.

-No te preocupes, no volverán a molestarnos por ahora. Me llamo Danielle Abiageal. Y ellos son Elyan Lovel y Up. -dijo señalando a los dos chicos que tan solo iban un par de pasos por detrás. -¿Cómo te llamas tú?
-Eso porque no creo que se llame Máximo. Menudo nombrecito. -bromeó el más alto de los chicos.
-Fue el primero que se me pasó por la cabeza. -contestó ella con una sonrisilla.
-Dani como siempre tan temeraria. -habló el tercero.
-Me llamo Federick Roseblade, pero llamadme Fedde, odio el nombre de Federick. ¿Y él como se llama? -preguntó señalando la armadura.
-¿Él? No tiene nombre… Ni siquiera es una persona. -dijo Danielle riendo mientras que con un chasquido de dedos hizo que la armadura se desintegrara en miles de fragmentos que desaparecieron en el aire solo quedando un alfil de ajedrez tirado en el suelo. -Soy médium.
-¿¡Médium!? Pero si yo creía que no quedaban… -habló algo entrecortado.
-Hombre, no hay ya muchos pero Danielle y Up son la prueba de que sí hay.
-¡Eso que yo también lo soy!
-Si que debes de ser de lejos nunca había visto una ropa así. -volvió a decir Elyan.

Ahora que les miraba bien se daba cuenta, él iba vestido con una sudadera y unos pantalones vaqueros. En cambio los chicos que acababa de conocer vestían de lo más raro. La joven llevaba una larga falda que llegaba hasta los tobillos de lo que parecía gasa blanca y marrón y una camisola del mismo material color amarillo.

Elyan, mirándole más detenidamente, aparte de llevar una camisa blanca de botones abrochado completamente de arriba a bajo y unos pantalones de vestir negros. Tenía el pelo verdoso, muy oscuro pero verdoso. Debía de ser de Rinzoa puesto que ese color de pelo es autóctono de ese continente. Pero lo tenía rizado (cosa no tan corriente) y le llegaba hasta los hombros. Sus ojos eran de un intenso color negro y muy redondos. Pero cuando le mirabas a la cara lo primero de lo que te percatabas era de su nariz puesto que era muy respingona.

Por otro lado estaba Up, que claramente había llegado desde Nomunau. Su color de pelo y tez morena le delataban enseguida. Su pelo rojo estaba alborotado como si acabase de despertar, cada mechón por un lado sin seguir ningún patrón. Sus rasgos faciales eran fuertes y rectos lo que remarcaba su aire de masculinidad. Sus ojos eran grises caros lo que hacía que destacasen sobre el color oscuro de su piel. Era muy alto y se le veía fuerte, la verdad es que imponía bastante.

-Bueno ya hemos llegado al campamento. Te puedes quedar aquí, pareces perdido. -dijo la chica cuando llegaron a una pequeña zona en la que se veía un trío de carruajes de madera.
-¡¿Dónde estabais?! -exclamó una voz bastante grabe. Esta pertenecía a un hombre más o menos de la edad de los otros de largos cabellos rubios.
-Ya sabes como es Danielle, vio a un chico en apuros y como tiene complejo de heroína fue a salvarlo. -habló Up.
-Sí… Me llamo Fedde… ellos me han ayudado. -explicó el albino algo asustados, ese hombre de aspecto frío no le daba muy buena espina.
-Le había atrapado el ejercito. Pero no tiene licencia, le querían matar. -replicó Danielle acercándose a él.
-¿Y eso era asunto tuyo? -inquirió el rubio bastante molesto.
-¡Pues sí! ¡Mikel, eres un insensible! -le regañó metiéndose enfadada en uno de los carros.
-¡Y tú una insensata! ¡¿Y si os hubiese pasado algo?! -le contestó él.
-¡Pero no ha pasado! -se escuchó.
-Bueno no discutáis, parece que lleváis veinte años casados. -se rió Elyan.
-¿Y tú que piensas hacer? -preguntó Mikel a Fedde en un tono bastante antipático.
-No… no lo sé… no sé ni donde estoy…
-Creo que deberíamos dejarle con nosotros un tiempo. -propuso Up. -Por lo menos hasta que lleguemos a un pueblo.
-Eso, no puede ir solo por ahí sin licencia. -siguió Elyan.
-Pues preguntádselo a Sur. -indicó el rubio.
-¿Dónde está?
-¿Dónde va a ser? En su carroza, nunca sale de ella. Ahora voy a hablar con esa loca para que se le pase el mosqueo. -finalizó poniendo rumbo a donde estaba la chica.
-Que borde es.
-Y mal educado, no se ha presentado.
-No pasa nada, parecía que estaba preocupado. -habló tímido Fedde.
-Puede ser. Se llama Mikel Millerson, es el director de la compañía.
-¿Director? -preguntó Fedde.
-Sí, esta es una compañía de teatro ambulante. Pero vamos a sentarnos mientras te lo contamos. -dijo Elyan sentándose en una mesa plegable que había entre las dos carrozas.
-Bueno, El, cuéntaselo tú. Yo voy a ver si la jefa está visible. -comentó Up.
-Vale, anda Fedde ven aquí.
-¿Entonces sois una compañía? -preguntó sentándose enfrente del moreno.
-No exactamente. Las Divinas Palabras somos algo más que eso. En realidad  se diría que somos una especie de resistencia.
-Creo que me he perdido.
-Una resistencia, ya sabes contra la guerra. Bueno eso es lo que pretendemos, aunque por ahora solo somos nosotros cuatro y la jefa. Queremos viajar por todo el mundo para reclutar gente que esté en contra de todo lo que está ocurriendo ahora. Por eso lo hacemos con la máscara de actores, porque a los artistas les dejan pasar a todas las ciudades.
-Valla… esto… Elyan… ¿Puedo hacerte una pregunta muy tonta?
-Supongo.
-¿En qué año estamos?
-¡¿Eh?! Pues en 1779, en cual si no.
-Cla… claro. Que cabeza la mía… -rió intentando disimular que no lo sabía de verdad.
-Pero… ¿Cómo has llegado hasta aquí?
-No me creerías. Ni yo lo sé muy bien. Y lo peor que no sé como volver a mi casa. - habló en tono apenado.
-¿No te acuerdas?
-No es eso… digamos que he perdido mi vehículo.
-Pues eso sí que es un problema. -pareció que el chico del pelo acaracolado se paró un momento a pensar. -¡Ya lo tengo! ¡Puedes trabajar aquí hasta que encuentres tu casa! ¡Cómo viajamos mucho seguro que pasamos por allí!
-Pero… -intentó hablar Fedde pero la verdad es que no tenía ninguna opción mejor que esa.
-Eres un chico muy raro. Ojala Sur deje que te quedes. Me has caído muy bien. ¿Eres buen actor?
-No lo sé nunca lo he intentado…
-Pues todo es ponerse. Ya verás, si te quedas con nosotros te lo pasarás en grande. Yo en realidad viajo para recibir inspiración. Quiero ser escritor. Pero ya no me imagino el mundo sin estos locos. -habló de forma tierna y cercana. La verdad es que la voz de Elyan a Fedde le resultaba muy agradable, parecía una persona muy cálida y amable, casi como un hermano mayor.
-¡Rizos! ¡Dice Sur que quiere hablar a solas con el chico! -exclamó Up interrumpiéndolos en su conversación.
-Vale, Up. -respondió el aludido. -Más vale que no tardes, si se enfada tiene mal humor…
-Vo… Voy…

Fedde tocó a la puerta del carruaje del que había visto salir al pelirrojo de piel oscura. Esperó unos segundos cuando una voz femenina le dio permiso para que entrara. El interior era mucho más amplio de lo que parecía desde fuera. Y mucho más oscuro y tenebroso. Las paredes estaban plagadas de libros y frascos de cristal. En el fondo sobre una mesa y un tapete violeta reposaba un candelabro con un par de velas que iluminaban el rincón. Esto era lo único que permitía ver una mecedora de madera moviéndose rítmicamente.

-Federick… Federick… Federick… -se escuchó la voz murmurar camuflado por los chirridos de la silla al balancearse. El chico no se atrevió a hablar puesto que aquella situación le daba incluso más miedo que la de los militares. -¿eres conciente de lo que te ha pasado?
-¿A qué se refiere? -dijo disimulando el joven.
-A mi no me lo tienes que ocultar. Sé perfectamente porqué estás aquí. -musitó levantándose. Entonces fue cuado comprobó que Sur era una mujer castaña, de rasgados ojos dorados. Aunque su pelo era mucho más corto, y sus puntas se rizaban exageradamente la reconoció enseguida.
-Tú eres la de la tienda. -sentenció Fedde.
-¿Tú crees? Federick. -dijo con el mismo tono meloso con el que le había vendido el reloj.
-Sí, estoy seguro. ¡Por favor devuélveme el reloj!
-¿Devolver? Para eso debería de tenerlo. Y yo ahora no lo poseo.
-¡¿Pero tú me lo vendiste?!
-No, permíteme que te corrija. Yo no te lo vendí, yo te lo venderé dentro de 103 años.
-¡¿Qué?! ¡No puede ser! ¡¿Esto es una broma?!
-No… tú no harás lo que yo te advertiré y por eso llegarás aquí.
-¡¿Y tú como sabes eso?!
-Porque ese ha sido mi plan desde el principio. Soy Sur, la bruja de Jen en Nomunau, habitante de todos sitios y de ninguna parte. Viviente en ningún tiempo y en todos. Sé lo que pasa ahora, luego y antes. Sé lo que té ha pasado y porqué estás aquí. Sabía lo harías cuando te vendiera el reloj al igual que sé lo que estabas haciendo hace menos de una hora. Sé lo que hace todo el mundo en todos los lugares de Inclán y en todos los tiempos del mismo. -habló muy orgullosa por lo bien que le había quedado el discurso.
-¡¿Entonces sabes como puedo volver?! -exclamó ya bastante desquiciado.
-Calma… Claro que lo sé, también sé cuando lo vas a hacer. Pero antes de eso tienes que acabar lo que debes acabar aquí.
-¡¿El qué?! ¡¿Cómo lo hago?! ¡Por favor tengo que regresar!
-Entiendo que estés asustado y quieras irte, pero no puedo decirte más que esto. Solo las Brujas de Jen podemos saber lo que pasará en el después. Lo único que puedes hacer tú es no perder el ahora.
-No entiendo nada. -confesó bajando la cabeza.
-Ya lo irás entendiendo. Federick Roseblade. A partir de hoy eres parte de las Divinas palabras. Disfrútalo y trabaja duro.

Sin decir nada a causa de que en ese momento se encontraba muy abatido Fedde salió de la carroza sin entender mucho de lo ocurrido. Al abrir la puerta se encontró co  las orejas de Elyan, Up y Danielle pegadas a la madera. Intentaban escuchar la conversación que se había mantenido al otro lado, por cierto, sin ningún buen resultado.

-¿Qué ha pasado? -preguntó la joven.
-¿Deja que te quedes con nosotros? -siguió el moreno.
-Sí… ahora soy de Divinas Palabras. -contestó él sin mucho ánimo.
-¡Que bien! -exclamó ella dando un salto.
-Pues bienvenido, chaval. -dijo Up dándole un golpe en la espalda.
-Verás que bien te lo vas a pasar con nosotros, veremos mundo, haremos actuaciones… -comentó Elyan.

Fedde quería irse de allí, por muy bien que le tratasen esos chicos él quería volver a su típica y aburrida vida diaria. Por mucho que ellos se pusiesen alegres por tener un nuevo compañero, él no podía sonreír con naturalidad. Desde luego era una situación hartamente extraña. Pero estaba convencido de que sería la primera de muchas situaciones hartamente extrañas…

CONTINUARÁ...